BIBLIÓFAGOS


Tener libros y no leerlos es como tener frutas en un cuadro.
Diógenes
 
Me resulta extraño entrar a una casa y no ver embutidos en las paredes o desordenados sobre las mesas libros. Una casa sin libros se levanta bajo la nula pasión de sus moradores.
Necesito ver la biblioteca de alguien al que apenas conozco para poder discernir, entre cada estante, la personalidad real de mi otro. La manera de manejar la biblioteca, el modo en el que están apilados y clasificados los libros me dicen más de una persona que mil horas bajo una insiodosa batería de preguntas inanes.

La biblioteca es un ser viviente que crece por la casa arrasando con cada objeto que ose interponerse en su camino, amasar libros nos convierte en bibliotecarios de nuestra propia casa, quitamos cuadros, pósters o lámparas con tal de que el ser viviente se expanda y no nos subyugue bajo montones de polvo y papel.

Hemos de domeñar nuestros libros, ejerciendo de tiranos del papel para poner orden en el caos de la literatura. A veces surge la idea de cómo ordenar cierta biblioteca, orden que, por una parte, sólo puede ser personal y autárquico porque en ese orden nos veremos reflejados y nos podemos descubrir sibilinamente ante los demás.

Nunca he tenido el espíritu de coleccionista ávido de libros que una vez que consigue su colección abandona la empresa al poseer todo lo que auguraba, soy más bien el tipo de bibliófago que no espera cobrar su siguiente presa sino que soy aquél que no desecha ni tira los libros que sabe que, quizá, no vuelva leer, mi intención es conservar los libros que pueden servirme algún día, me siento más tranquilo con la literatura a mi lado. 

Por otro lado puedo decir que no he leído todo lo que acaparo y encierro cual Führer bajo los montones pero siempre sé que algún día el tiempo no apremiará y podré ejercer el digno hobby de leer sin la intranquilidad que hoy si apremia.

*Ideas sonsacadas de Biblioteca llena de fantasmas de Jacques Bonnet.

AL FINAL EL LOBO SIEMPRE APARECE



- Gasolinera de Burgos, ¿dígame?
- Hola Juan, acuérdate de pasarte por el supermercado cuando salgas de trabajar y compra todo lo que te dije esta mañana que luego se te olvida y no podemos pasar otro día sin agua.
- Joder Juani, ¿no puedes ir tú que sabes que estoy liado y saldré bastante tarde?
- No, no puedo, tengo que quedarme aquí con el crío que esta tarde se está portando como un gilipollas, no quiere merendar y encima está tól día llorando, dice que quiere que venga ya su padre.
- Pues dile que el papi está trabajando para que pueda comerse sus papillas.
- Vete a la mierda Juan, ¿cómo le explico eso al niño? Sabes que tiene un año.
- Ya lo sé, por Dios.
- Entonces no digas tonterías y te escaquees como haces siempre.
- Mira, no sé si podré ir hoy a comprar, me viene muy mal y el jefe me ha dicho que me quede una hora más porque mi sustituto está enfermo.
- A mi me importa una mierda que tu turno acabe más tarde con tal de que traigas las papillas y el papel del water.
- Joder Juani...
-Ni joder ni hostias en vinagre, si quieres luego que te responda en la cama, como me dices últimamente, responde tú en el Mercadona, que eres un cara.
- Mira Juani, no me molestes más que tengo una cola del copón y están todos con la boca abierta, oyéndonos...
¿Me cobras lo del surtidor 2?
- Si señora, cómo no.
- ¿Me dices a mi, Juan?
- Nooooo. Te recuerdo que estoy trabajando, trabajando, joder.
- Me da igual.
- Juani, perdona pero te tengo que colgar que ha entrado Madonna y va a mear.
- ¡Madonna! ¡Me cago en tu raza Juan! Como me cuelgues te juro que....


(sonidos indescriptibles de un teléfono colgado al otro lado de la línea que aumentan las ganas de divorcio sin saber que esta vez el mentiroso no era tal)



NATURALEZA DESATADA



Los mostradores aguantan ahítos las reclamaciones que no pueden engullir mientras la gente chilla desesperada a azafatas agazapadas con caras displicentes que juran y perjuran que el volcán ha estallado cuando menos debería y no pueden arriesgarse a que los aviones caigan henchidos de pasajeros violentos con ganas de llegar de una puta vez al destino del que no debieron salir.


La naturaleza es así de especial y su improvisada ceniza humeante corta las alas de las compañías aéreas en pos de dignificar una hostia verde, directa a las Bolsas de medio mundo. ¡Jodeos!, parece exclamar la lava rojiza, metáfora del color de los números que manejan estas compañías, ahora os toca a vosotros sufrir la larga espera, las colas y los retrasos. Un volcán se ha cargado el espacio aéreo internacional con un simple gesto, se ha desatado la hybris contra aquellos que parten el bacalao pero no lo prueban.


Es la naturaleza un todo que siempre llamó mi atención, sentado frente al televisor, antes de partir a regañadientes a las clases particulares en casa de Mari Carmen, observaba embobado aquellos documentales de la 2 que todo el mundo dice ver alguna vez en su vida, sólo que en mi caso resultaron ser un fuerte estímulo para escapar de la mediocridad en la que yo mismico me subsumí. La vuelta vespertina de mis padres al trabajo, tras una rápida comida y siesta obligada, me embargaba de soledad remota en aquel piso alquilado el tiempo necesario para que mi verdadero hogar fuera arreglado según los patrones mentales de mi madre. Aquellos documentales me acompañaban en mis quehaceres obligatorios, todavía recuerdo aquella camisa azul remetida por aquellos pantalones beige indiferente del, para mi, místico David Attenborough, su presencia llenaba mi existencia ligada a los deberes y bocadillos de Nocilla. Sus corredurías me fascinaron y marcaron pues no podía existir nadie tan aséptico y, a la vez, tan magnético; su forma de describir y enseñar rituales de bichos absorbía mis horas como ahora lo hace el trillado de Bear Grylls.






De los cuatro o cinco documentales que me solía tragar, uno, por regla general, solía ubicarse en el inhóspito Serengueti, territorio de aquellos seres espigados, de pieles parduzcas y bailes saltarines que son los Masai Mara. Fue en territorio masai donde más me gustaba pasar mi vida por la tarde, rodeado de esos felinos con ínfulas de velocistas que son los guepardos. Recuerdo como descubrí la tristeza al observar al mundo animal, a dos hermanos guepardos llamados Shankao y Liaram; dos hermanos de sangre uncidos a la trágica vida que uno puede esperar viviendo entre leones, la existencia de uno presuponía la del otro. Lloré, juro que lloré, al ver morir a uno de los dos, no recuerdo cuál de los dos felinos tuvo la desgracia de sentirse solo ante la muerte del otro, sosteniéndose famélico y lleno de pena reflejada en unos ojos valientes pero ya cansados.


Es la naturaleza sabia y nos sabe poner a cada uno en nuestro sitio adecuado para esperar, pacientes, la hora de la funesta parca; nunca volveré a ver correr por la sabana a ninguno de esos dos felinos que tantos sentimientos me despertaron aunque tampoco pensé nunca ver correr, oponiéndose férreamente a los dictados naturales, a semejante ser:


video


COMO UNA VIRGEN



- ¿Sabes de qué va Like a virgin? De una chica que se queda colada de un tío con una polla enorme, es una metáfora sobre las pollas grandes.
- No señor, es la historia de una chica muy vulnerable a la que han puteado varias veces y encuentra a un tío apuesto...
...


Según Tarantino, ¿qué quiere decir Madonna con su Like a Virgin?




Trata sobre una putita que sólo tiene ganas de follar, por la mañana y por la noche, polla, polla, polla, polla.
- ¿Cuántas pollas son?
- Un montón.
Un día se encuentra esta muchacha con un hijoputa que tiene un pollón, es como Charles Bronson en la Gran Evasión, caba túneles, es por esto por lo que la chica cree encontrar al tío de su vida a parte de sentir algo que no había sentido nunca.
- ¿El qué?
Dolor. Y ese dolor no debería sentirlo nunca porque ya se había tirado a un regimiento, ese dolor hace recordar a esa máquina de follar cuando era virgen. Y esto es Like a virgin.





Este es, grosso modo, el diálogo que abre la imprescindible Reservoir Dogs. El grupo está sentado en frente de unos cafés y unos desayunos baratos mientras escuchan al señor Marrón encarnado por el inefable director, luego viene la batalla dialéctica sobre las propinas y la forma que tienen de ganarse el pan las camareras americanas.

PASTA ALLA PEREGRINACIÓN



* Texto traducido por los decodificadores de la T.I.A y llegado hasta mis manos a través de un avión construido con Tente, pilotado por dos clicks espías en un ataque de nostalgia ochentera.




- Scussi, ¿se puede pasar, oiga?
- Por supuesto señora.
- Pero... ¿hay que pagar?
- Faltaría más.
- Muy bien, es que traigo a mi hija, sabe usted, que hace no mucho se me descarrió la pobre y tuvo que... ya sabe..., por eso estoy aquí.
- ¡Ah! ¡Caramba! Es usted una de esas mártires. Mire, sólo tiene que seguir recto, siga la cola que menos devotos tenga y cuando llegue el momento le dejarán mirar el santo sudario ése de la Edad Media (ME GUSTA EL CARBONO 14 Y LAS MUJERES) durante tres minutitos. Dígale a su hija que lo mire fijamente y aquí pecados y después gloria bendita. Así se le dejará entrar de nuevo en la Comunidad.
- ¿De vecinos, oiga?
- No, per favore, en la cristiana.
- Ahhhhh, eso no me importa, yo vengo porque en mi barrio la ponen bonica, ¿me comprende usted?
- Todo quedará, señora mía, en agua de borrajas pero ¡pague, señora, pague!
- Ahí tiene.
- Grazie tanti, pasará usted tras todos los Vips. Buona sera.








* Diálogo sacado en seco tras observar revuelos mediáticos y de fieles concentrados en Turín. ¡Euros, euros, dubidú, si no los quieres, allá tú!



INFANCIA, QUE NO NOVIAS: LA TORTUGA MORA


Siempre fui un chaval sanote, mi juventud estuvo dedicada al estudio sistemático, al deporte y en menos medida al cine y a la siempre ubicua literatura.
Descarrié pronto, al pasar de la sobreprotección colegial a la cantina del instituto, eso me marcó sobremanera, descubrí la siempre difícil pubertad. La vida se tornó en mi contra, tornasoló en camisetas proheavies y en chupitos de Greasy y granadina Rives, todo ello regado con mal vodka, amén de probar las mieles de los primeros días de Septiembre de otra forma: con mi culo pegado al asiento de los supensos.

Nos creíamos rebeldes y no dejábamos de repetir patrones, la anarquía no es posible cuando te acercas a los 30.

Mi despertar hormonal fue lento pero seguro, me daba cuenta de cómo salían pelos do antes reinaba la deforestación y fue en ese impreciso momento cuando no volvería a mirar a una mujer de la misma forma, allí quedó, olvidada, mi más básica y pueril infancia.
Más tarde que temprano fui comprendiendo que mi futuro no iba a ser el de un dandy donjuanesco, mi actitud frente a una tía siempre se basó en mi sonrojo y la pérdida repentina de la locuacidad y gracia de la que tan contento estaba y tan bien utilizaba en las partidas de billar u otro juego asociado a la juventud rebelde dónde unos dardos o unas monedas al Street Fighter suponía una incursión en la poblada selva de los tipos duros, esos que llamaban tanto la atención a esas chicas a las que yo no llamaba, ni la atención ni a sus hormonas.

El grupo de amigos del que formaba parte participante pero no ejecutante no se separaba fácilmente, ni siquiera para ver cómo la mayoría iba a disfrutar del movimiento de sus lenguas mientras los demás, o yo solo, miraban pensando en lo cabrón y afortunado que se era con tal o cuál muchacha y por supuesto  también en lo buena que estaba la novia de Mengano.

Es chistoso, antaño, triste.

El camino me fue abriendo otros caminos menos rectos pero igualmente insulsos. El apego a mi primo, mayor que yo, hizo que creciera rápido en "su" grupo aguantando insultos y jugando duro a eso de vivir, no había sitio para nenazas en el mundo de aquella pléyade de hijos de puta del que me sentía orgulloso, por estar dentro, claro. Aquí las tías no contaban tanto pues el fútbol, la caza de pájaros y el noble arte de construir casetas en las higueras nos distraían mientras nos medíamos las pollas (más bien cucas) para ver quién era más hombre. En esto ocupábamos todo el tiempo.
Este período se pasó en unos meses, hasta que renegué de mi presente para apearme en mi pasado.
Volví por mis fueros, más hombre y menos chiquillo, eso si, mismos resultados, no me comía ni un colín por lo que las pajas agotadoras satisfacían mi insatisfacción carnal.

Todo esto cambió un día en el que por fin pude irme a la playa como todos aquellos que partieron ante mis estúpidos ojos como humanos y volvían como héroes, cogido de la mano de una chica.
El resultado me desagradó hasta el extremo, (no creo que lea este blog ni sepa de su existencia sino pues a quejarse y querellarse contra mi persona) no me esperaba aquello pero claro, la tía con la que me fui a la "guerra" no me gustaba lo más mínimo. Mi ansia estropeó el resultado.
Conocí más tarde a una chica con la que pasé ocho años de mi vida para luego ser fiel a mis principios y abandonarnos porque mi cuerpo anticipó, sin dejarme dormir más de dos horas seguidas durante un año, que aquello no era lo que quería y buscaba aquel chaval mojigato transformado en concienzudo gilipollas.

Hoy día considero que aquello me mal curtió. Pero encontré a mi otro, una persona que siempre busqué proponiéndomelo hasta que, hace dos semanas, encontré en una vuelta por el campo a esta chica de la que no me enamoré pero hizo que recordara mi primer beso tumbado en la playa y, debajo de mi, una mierda de perro. Para olvidar.


P.S. No se me ocurrió dejar a mi novia. Todavía comemos perdices.


INCOMUNICACIÓN PULSERIL






Utilicemos un poco la intertextualidad y lleguemos a alguna conclusión sobre una moda nueva que se está imponiendo entre los chavales.


Hace no mucho leía en un excelente blog cómo hay signos inequívocos en ciertas personas que nos dejan imaginar libremente la estupidez que emana en su vida como humano de a pie. Muchas veces esto es tan verdad como que el sol sale todas las mañanicas para dar por culo a los que duermen plácidamente.
Ahora mezclemos a esta clase de señalados por sus objetos (por sus alhajas los conoceréis) con la educación vertida en ellos y nos haremos una idea de toda la razón que lleva otro diseccionador de la realidad cotidiana.


Quiero llegar a parar a algún lado. Ahora resulta que estamos importando la moda de utilizar en garitos las llamadas pulseras sexuales. Son pulseras de diferentes colores de las cuales podemos extraer el gusto que tiene nuestro partenaire ante una posible confrontación de vaho en las nucas. Por lo poco que sé las hay para todos los tipos de posiciones, para besos recatados o para bajarte la ropa interior sin mediar palabra. Es precisamente esto último lo que más pena me da, estamos desechando la verborrea y el lenguaje para conocer y comunicarnos en pos de establecer cierto tipo de relación para pasar a acechar en la discoteca de moda a las tías o tíos que lleven ciertas pulseras. Incluso abandonado el lenguaje nos podríamos valer de otros lenguajes, más atávicos, como el corporal, del que tanto sacan provecho los chulitos de barra con esos interminables cuellos abiertos de hortera postmodernos. 


No quiero banalizar el tema porque me parece que la comunicación básica, en muchos sitios, se está perdiendo pero tampoco pretendo que mis pulseras hablen por mi, no quiero decirle a nadie en un "apriori" si me gusta que me den por detrás mientras me pregunta que cómo me llamo porque con el calentón se le olvidó hasta preguntarme si era gay. No, no lo soy y gracias por preguntar.