26 noviembre, 2011

NO INTENTE HACER ESTO EN CASA

En una Junta cualquiera, por la mañana, un pleno movido, en cualquier sitio de cualquier cualquier:

- ¡ Un poco de orden, por favor! Paguen sus impuestos que yo, yo, me tengo que ir de putas. Un poco de premura y comprensión, ¡joder!


- fuente:
http://www.elpais.com/articulo/espana/Dimite/cargo/PSOE/andaluz/acusado/gastar/4000/euros/burdel/elpepiesp/20111126elpepinac_11/Tes


Relación de casas de lenocinio que recuerdo (no que regento), de ésas plenas de neones que atraen como atrae una Fender Stratocaster a Eric Clapton:

  • El Hoyo 19
  • Babaloo
  • El cuerpo del deseo
  • La Pascana
  • Disco Pub Los Conejos (creo que J me dice que no es un puticlub pero el nombre lo merece)
  • El Gamborio

22 noviembre, 2011

MEDIO OCRES

¿De qué tengo miedo? ¿No quedamos en que somos disipación? 
Tengo miedo a la disipación y no tengo miedo a la famosa Prima ésa que subyuga, esa prima peligrosa que es peor que Damocles y su espada, una prima que la llaman de riesgo cuando debieran no llamarla. Esta Europa no la conozco, esta Europa que se ha tornado (poco a poco y sin pausa) en un infierno gris y despersonalizado, un paraíso de la técnica, un paraíso para la nada, una laguna estigia en la que flota una barca con un banquero; ya no puedo viajar y morir en paz porque ahora me piden tres óbolos y yo, no sólo no tengo dos sino que debo seis. En la orilla veo lo lejos que queda Siberia, aquel infierno emancipatorio, esclarecedor, un ergástulo personal alejado de la historia con mayúsculas. El descanso es menos descanso en el Aqueronte.

Y ahora oteamos y ya observamos a aquellos que quieren salvarnos mediante la orden y el fanatismo, alejándose de toda característica de humanidad, de cercanía, de leña crepitando en la hoguera; alejándose del amor y alejándose de lo diario.

Y ha historia, dicen, que manifiesta su esencia a quien antes ha excluido, a quien ha visto el infierno en la mediocridad de la normalidad, en el término medio. En la vida. En la muerte.

Qué tiempos nos esperan. Es hora de ir volviendo.

02 julio, 2011

ROAD MOVIE FROM AQUÍ

Viven los bastos espartos tras los vastos campos de esta vida que me sale gris y algún día pensé que era blanca, lechosa; ahora, que, rayando los treinta, no me puedo beber un gin tonic y fumarme un mísero cigarro sin que el corazón se me acelere y el estómago me haga regurgitar a la mañana siguiente un eructo de desaprobación hacia mi adolescencia excesiva.

*


Y ahora estoy huyendo por esta carretera con fin, como en el final de aquella película de Rob Zombie, con los Lynyrd Skynyrd a cuestas, sabiendo que me van a tirotear al final del camino, que me están buscando porque si me buscan es que algo quieren, que algo he hecho. Y yo creo que no he hecho nada, sólo sudar (puto verano), mas no sé si más es menos cuando en realidad menos es mi aspiración, mi meta(física).

¿Me he aburrido ya? ¿Es verdad que ya no lo quiero intentar más? Estoy perdiendo a mis amigos, como decían Brand New y ya parece que me da igual porque tiendo a simplificar mi vida porque no entiendo que no salir en la Wikipedia no sea factible, la realidad ha cambiado y sólo sé que el lenguaje es la mayor mentira de todas, gracias a Lanthimos, gracias Kez, gracias Friedrich y gracias José Luis, en especial a ti, por meterle la mano en el culo a un cuervo y tenerle miedo a Monchito.

Y es que puede que huir por carreteras secundarias como ésta no sea realmente huir sino empezar de nuevo bajo nuevo sino, si no, por qué miras esas nubes y las embebes cuando sabes que el sol espejea detrás, quizá haya después, después de todo. Me tomaré un gin tonic despúes de lavarme los dientes con Listerine, así se sufre, así se vive por aquí. El único remedio es encontrar una buena venta tras los cardos y que se quiten de en medio esos putos moteles ruinosos que venden la deshumanización de lo humano, que atisban lo salvaje que tenemos dentro, el sueño americano... ¡bah!... todo mierda, mejor encontrar una venta a ras de asfalto y comerme unos huevos fritos y un plato de jamón.





*Aclaraciones y gracias que doy:  Muchas gracias a Alex Abián por compartir y dejarme esta foto con la que acordamos inspiración y una pequeña entrada en este blog. Espero que me deje más fotos en primicia y poder encontrar la tan ansiada inspiración entre los millones de píxeles de su cámara, yo por cierto, uso una Nikon D80, no me da el presupuesto para más. 
Para todo aquel interesado al que le haya gustado mucho más la fotografía que el texto (y viceversa) dejo aquí todos los enlaces de lo relacionado con su trabajo:

Personal Website: http://www.alexabian.com
Blog: http://www.alexabian.com/blog
Facebook: https://www.facebook.com/AlexAbian
Twitter: http://twitter.com/#!/AlexNoLogo

28 marzo, 2011

LA PERSISTENCIA DEL ANUNCIO

- Ya era era, cojoncicos.

- Joder, ya estamos. Que ya te he dicho que soy un puto filólogo en paro, buscando cursos como un loco que me puedan dar una semana más de ilusión, que trabaja de peón con un colega cuando ni siquiera sabía lo que era una bovedilla o hacer cemento (masa en el argot) y no cobra más que lo que se saca en fines de semana esporádicos tras la barra de noches de alcohol. ¡Cómo coño quieres que escriba más asiduamente! ¡Ehh! ¡Dime!

- ¡Y yo que sé subnormal de mierda! A ver estudiao más.

- A que me cagóntoloquesemenea. Pareces mi madre en obscura comandita con mi padre. (risas) Por cierto, por lo que me dijiste del anuncio ese, este fin de semana bajé por el pueblo, y en mi casa, mi madre llegó de la farmacia y fui a coger las pastillas para la alergia ésta que me mata cuando al frío le da por irse y para mi infausta sorpresa, encontré entre frenadoles y zyrtecs una botella de Chilly Gel. Pasmado me hallo con mis pastillitas en la mano, sosteniendo la mirada a mi madre, sabiendo que ha dejado de lado su dermovagisil clásico y trágico a la vez. Se ha dejado convencer por esos publicistas que han urdido planes que subliman las películas de Esteso y Pajares, aquéllos que dejan entrever la sensualidad de una muchacha  que habla en playback (es imposible que esa última frase mítica la diga esa tía que no deja de sonreír aunque tenga que decir un guión) y juegan cual homo fabers con el nombre del gel para que, mezclado con un muchachica y con un speech directo, vaya derecho al cerebro de un hijo.

- ¿Pero has oído lo que dice la tía?

- Pues dice algo así como que en la más intimo quiere chili, ¿no? y, esto, mezclado con mi madre, pues, joder, no me sabe bien, no veo a mi madre diciendo eso, imaginando que quiere fuego en el coño. Es que, ¡hostias!, menudo nombre para un gel íntimo. Claro y yo estoy allí pensando en el anuncio, en si mi madre lo ha visto y así poder echar unas risas con ella, alegremente, rompiendo la tensión, mi tensión absurda, creada por la visión de un anuncio. He vinculado un nombre como otro de un producto con una frase del demonio que me está matando. (risas).
Si es que esto italianos...

14 febrero, 2011

AMOR CACOGRÁFICO

Resulta que mi café solo y mi cruasán pasan sin suspiro por mi ser, llevándome irrefrenablemente al váter más cercano, en este caso al del Corte Inglés más a mano, centro comercial de los placeres y el despilfarro en los que se reúnen las Damas y los Caballeros. Yo, sentado en el trono en el que las Damas y los Caballeros dejan de serlo pero que no deja de ser uno de los pocos sitios elegidos que quedan para el pensamiento filosófico (creyendo a pies juntillas a Sabato), me pongo a desenmarañar la información de las inscripciones.

Sobre la clásica inscripción de viva Franco, tachada y retachada la palabra viva, se podrían ejercer trabajos de descubrimiento, de lo que queda debajo de cada capa de bolígrafo, a modo de palimpsesto, para recuperar toda una idea generacional evolutiva. Se vislumbra por ahí un puto, un odio, mámasela a... Todo esto llevado a la complicación más académica, pues, surgen de esta frasecilla apócrifa flechas y reseñas que dan al todo dificultad esquemática. Las flechas salen de la inscripción madre y están hechas por exégetas que llevan al límite su lenguaje por saberse desconocidos, y arremeten contra los cuernos del caudillo, dejan llevar su imaginación hasta el coño malfollado de Carmen Polo, arremeten contra los contrarios al régimen con buenas dosis de cacofonías e hipérbatos e incluso se puede ver que un defecante ha imaginado cómo sería una sesión de cama con Franco en la que el hombrecillo sólo tendría que mandar que le fusilaran... el culo.

Más garabatos e inscripciones me sustentan en momentos de arrojo. Todas están tergiversadas, arañadas y rescritas, diversos tipos de letra y de tinta, algunas borrosas y otras frescas, adjetivos cambiados por otros más onerosos, adverbios de cantidad usados para que la cantidad asuste e hiera, rimas asonantes hechas por niños con léxico de hombres y por las esquinas de la puerta verde, anuncios, orlas y ofrecimientos de teléfonos para escarceos amorosos sin pretensiones.

Los teléfonos y los ofrecimientos son apabullados por la cantidad de comentarios que suscitan, gente que quiere comer rabos es atacada por individuos que no gustan de bregar en semejantes gestas de inmundicia y escorzos, otros que atacan al misógino rebajándose a su nivel para taladrar sus culos cerrados al mundo, números tachados por miedo al rechazo que esperas encontrar en un váter público o encíclicas dirigidas al sumo cagón que toma posesión del cargo en el mismo momento en que su recto cruje. Y entre la maraña salvaje de tinta se deja ver una pequeña inscripción que todavía cree en el ser humano, que todavía cree en la fuerza de la escritura y deletrea sus señas y su deseo de encontrarse con el Príncipe del gráfico excremento. Un portento de esperanza y mal gusto.

Es aquí dónde está la verdad última de la raza, el amor y la mierda. Damas y Caballeros.

01 febrero, 2011

SABERSE PERSONAJE*

Lo tenía a cinco pasos y me parecía un desgraciado.

Las primeras impresiones me condicionan cuando, ante mi supuesta salvación, me encuentro con semejante borracho, beodo de barra y tercio, rancio, mohíno, asqueroso.
No fue fácil dar con alguien que pudiera orientarme en este mundo en el que no podía andar de la misma manera sabiendo de mis poderes concedidos, no he perdido estos extraños reflejos heroicos que dañan y zahieren a colchón que ven. Las cavilaciones mientras me dirigía al bar donde me citó este extraño pero borrachín personaje me rondaban la cabeza, era imperiosa la necesidad de conocer a gente de mi especie, escupirle a la cara aquello de que rajaba colchones con el capullo y que no se riera de mi sino que me entendiera y me apaciguara, que me dijera que él..., no sé,... tuviera hirsutismo, aún siendo un hombre, en los sobacos y entonces yo me reiría y pondría cara de entusiasmado cuando en realidad no entiendo una mierda de lo que me dice e interiormente me corroe la pregunta de para qué cojones dirá éste que eso es un superpoder.

Todo esto pensaba y más, hasta que llegué al bar dónde me citó, La Bodeguilla del Casino, entré y lo distinguí porque era el único acodado en la barra, una buena taza de lo que yo creí café se diluía por su garganta de esparto.

Lo tenía a tres pasos y me parecía un personaje.

Tenía una gorra en la barra y estaba dormitando, pedí un gintonic cortito de tonic ante la portentosa estantería que mostraba el garito, le pregunté que si era él, me dijo que si, se pidió un coñá (sic) y emitió un extraño sonido con su garganta. Esto no va a ningún lado piensas cuando te atascas en estos sumideros que te llenan de angustia pero te da igual porque lo importante es participar.

Le conté mis superproblemas y su cara no mostró más que los mohines característicos de un bebdo que se pide siete coñacs mientras tu llevas medio martillazo y asiente y te dice cosas indescifrables para un neófito como yo en el mundo de la licra y los calzoncillos tintados. No te preocupes amigo mío, me dice, yo no me caliento tanto la cabeza como tú, nene, mira yo nací con extraños poderes que descubrí de casualidad a los diecitantos años cuando probé el coñá y descubrí que mi cuerpo era incapaz de sentir el frío, no tengo nunca frío, chaval.




En las katorgas siberianas, los presos se dedicaban a contar los postes que les recluían, un día tras otro, un hobby asumible, y es ahí donde mandé en mi imaginación a semejante salvador de nadie, a contar postes y a picar piedras en la Siberia más inhóspita y congelada, instantes después, muy muy seguido, lo mandé también a tomar por culo.

Tu nombre. Soy Soberano.

Pagué mi gintonic a la guapa camarera y desandé.

Lo tuve a siete pasos y me cagué en mi puta suerte.


*Dedicado al Lorqui. Ese personaje.

02 enero, 2011

MUERTE BANAL

Estoy preocupado. Me he convertido en un superhéroe.

Anoche me di la vuelta en la cama y arrastré la mano hasta la altura de mi barriga al sentir que el colchón, terso otrora, acusaba una depresión en su mitad. Un puto muelle pensé. Me equivoqué.

Aparté mi cuerpo y palpé cuidadosamente la zona para comprobar que donde yo esperaba (ingenuo de mí) hallar muelles dislocados, hallé mi muerte como ser humano nada excepcional. Un agujero se abría paso de entre los abismos de la viscoelástica, una profunda hendidura por la que podía meter todo mi puño (imagen un tanto erótica si se piensa), una abertura por la que me dejé mi banal humanidad e ingresé en el conspicuo grupo de personas de ésas a las que les dicen chorradas de mucho calado como que un gran poder conlleva una gran responsabilidad o memeces del tipo.

Mi polla, aunque ya no sé si debería de decir mía porque por lo visto no necesita posesivos... bueno, el caso es que ese sexo que cuelga por entre mis piernas (no en los días de frío, que ahí, hasta el puto Iceman nada tiene que hacer y se sonroja) se convierte en algo extraordinariamente duro y es capaz de hacer que el señor Pikolín se sienta avergonzado ante su lema de símbolo del descanso.



No sé qué hacer ya que no me gustaría dormir en un colchón gruyere durante toda la inmortalidad que adecenta mi entrepierna; quizá pida consejo a otros superhéroes. Voy a buscarlos que en este nuevo año han de aflorar algunos.
 
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