RELIGIÓN

  
Nunca he tenido la suficiente fe como para acercarme a una iglesia y adorar santos pero siempre me ha despertado interés el fervor que generan esos trozos de madera, símbolos espurios en los que se depositan siglos de lágrimas. La creencia en libros hizo que despertara de la falsedad en la que estaba viviendo, sin embargo nunca creí en un único libro, un vademécum santo en el que, grosso modo, se cuentan cosas y hechos recogidos de tradiciones a. de C. Ya perdí la cuenta de los diluvios que ha pasado la humanidad desde la mitología clásica.

Mis creencias se basan en mis lecturas, alguna vez pensé eso de que soy lo que leo y Ortega (no el Cano, claro) caló hondo en mi alucinación quijotesca para que en mi lecho de muerte despierte dejando atrás mi locura transitoria y decirle a Sancho que la ínsula de Barataria sólo sirve para que Jarauta explique de cuatro a seis un curso de utopía los lunes en la Merced.

Hasta ese día intentaré ser Faulkner visto por el objetivo de Moriyama. Luego cenizas a las cenizas porque la inmortalidad es otro tema para Borges.

LA MENTECATA VIDA DE PEREGRINO



Este post es verídico hasta que deje de serlo.


Conducía bastante cabreado por el atasco en el que tenía el placer de estar inmerso; las paradas eran tan intermitentes que se podría considerar que no nos movíamos un ápice de este mundo, una mujer histérica en el coche vecino vociferaba a su hijo mientras sus venas de hooligan explotaban en mi mente para regocijo del pequeño cabroncete que portaba detrás. Al otro lado del asiento el panorama se hacía desolador, tan desolador como desolada estaba la pobre nariz del chaval que se la hurgaba (la nariz, claro) mientras se miraba en el espejo retrovisor de su avergonzado Ford Focus. Menudo marrano, pienso para mis adentros al tiempo que disimulo y acerco mi cabezón al reposacabezas para mirar de reojo los pelillos de mi nariz. No hay mocos y me siento muy orgulloso, tanto como si hubiere alcanzado la cima del Sisha Pangma en medio de un crudo invierno. No soy tan marrano como el del Focus y es por eso por lo que miro otra vez a la madre de Lucifer con aire altivo, levantando una ceja donjuanesca. El resultado es desmoralizador, la madre deja de chillar al bergante y me chilla a mi mientras baja la ventanilla. Cuando veo que se le acerca un rumano a limpiarle el parabrisas me apiado de él dado que me ha salvado de seguir viendo la campanilla de la señora y rezo por que no se le ocurra echar líquido alguno al parabrisas de semejante descarriada pues le supondría la muerte por soponcio. Se lo echa pero no quiero verlo así que salgo como alma que lleva el diablo si al diablo se le ocurriera comprarse un coche, claro, que todo hay que explicarlo. 


Me metí en la primera salida que pude, camino de un Mc´Donalds cercano a un descampado. Son estos sitios caldo de cultivo para las gentes de deshonesto vivir occidental. Me quedo mirando a las putas que desfilan bajo mi atenta mirada. Joder, aquella no debería ser puta, podría ser mi madre, lo que pasa es que a mi señora madre, a no ser que haya escondido su pasado bajo pollas más gordas que el cerrojo de un penal, no se le ocurrió hacer la calle. Aquella otra es una puta pero una puta que está buena. Y pienso ¿es que las putas no pueden estar buenas? Menudas observaciones se me ocurren al verlas, soy más tonto que las piedras.


Aparcado el coche, me apeo para luego bajarme con cuidado, mirando a un lado y a otro, como si me buscara la Interpol, a ver si es la primera vez que alguien se tira un sonoro pedo en la intimidad, qué cosas tengo. Una mujer de execrable moral se me acerca para sonrojo de mis mejillas. Aleteo los brazos para alejar el nefando olor que orlaba mi figura para sorpresa de la "señorita" que fruncía el ceño en clara señal de pensar que el tío que tenía enfrente, aparte de ser poca cosa, era gilipollas. Mi sonrisa facilona le hizo acercarse y quedarse callada ante mi, el chaval más callado que come hamburguesas en la soledad de un parking. 
Hostia puta, me digo en voz baja y ahora qué le digo a esta tía. 


- Ho... ho, hola. (¿Se le dice hola a las putas?) Te invito a un cuarto de libra con queso. 


Soy un romántico empeder... Qué coño, soy un salido.



NO ES PAÍS PARA MARAVILLAS



Esto va dirigido a todos aquellos que quieran ver la nueva película de Tim Burton (que conste que adoro al tipo y por tanto a su cine):




CON PERDÓN



Bienvenidos al fantástico y enajenado mundo de uno de los directores menos comerciales y más capciosos del panorama fílmico internacional, director de algunas  ya clásicas películas que no han dejado a nadie indiferente porque ver alguna de las obras del susodicho sólo puede provocar dos situaciones en tu maniquea mente: rechazo o admiración, el bien o el mal. Como comprenderán formo parte del grupúsculo que lo admira como director (¿de culto?).
Bien, vayamos al descubrimiento de mis exagerados elogios diciendo que la persona que esconde, grosso modo, el párrafo anterior es ni más ni menos que Terry Gilliam, afamado y respetado tras 12 Monos o Miedo y Asco en Las Vegas, películas quasi míticas ya para quien quiera disfrutar de un cine diferente e irreverente, plagado de situaciones absurdas e incoherentes pero un cine con un claro mensaje cargado de sátira social.
Pasemos a la película que nos atañe pues no deja de ser un film con el claro marchamo de Gilliam, un film realmente duro y directo que envuelve el director en orla onírica, estupefaciente y malsana pero tocada por un halo de luz espectral tranquilizadora y evocadora, es su versión del clásico Alicia en el país de las maravillas.

Estamos en el mundo de Jeliza-Rose (Jodelle Ferland), una pequeña niña que tiene la suerte de tener una madre borracha y adicta a las barritas de chocolate y un padre al que le ha de preparar las dosis de heroína para que haga sus pequeños pero intensos viajes sentado en un sofá. Todo el mundo de esta pequeña cambia en el momento de una inoportuna mudanza en la que Noah, el padre de la niña (Jeff Bridges), se la lleva a la antigua casa de ninguna parte en la que superó su infancia. Es a estas alturas de la película cuando nos sumergimos de lleno en el cine tamizado del director, el film nos lleva de la mano por el inconexo, confuso e inextricable mundo de Jeliza: cabezas mutiladas de Barbies con personalidad propia, taxidermia humana, tiburones encarrilados, mares poéticos de trigo y brujas sin poderes.
Estas imaginaciones pueriles son llevadas a cabo por Terry Gilliam magistralmente mediante planos en imposibles escorzos, cámaras vivas y con personalidad.

Es, como no, en este mundo en el que Jeliza conoce el amor encarnado en un disminuido psíquico llamado Dickens (Brendan Fletcher), un amor suicida, un amor peligroso en el que el juego salta en pedazos ante la vista del espectador, la pura fantasía en la que lo habían sumergido melifluamente para que despierte, salte de la pantalla y recordarle que no está bien fantasear como un niño. Trágico final que para nosotros es una bofetada pero que para Jeliza-Rose es una continuación de su vida, una circunstancia más pues volverá como siempre al lado de su padre para agarrarlo fuerte cuando siente el miedo de la realidad.

Poca más que decir ante un film que es recomendable ver y no contar, salgámonos de los parámetros establecidos, démosle de comer algo de verdad a nuestros famélicos lectores de dvd, arrostremos películas que nos hagan estremecer y sintámonos vivos.
Sé que esta película suscitó mucha polémica por sus aterradoras (para los de mentes estrechas) imágenes pero no escondamos la suciedad social y aquella América profunda latente porque, para mirar a otra parte ya tenemos a los mediocres directores que abarrotan nuestras multisalas pro-palomiteras. 



COBARDES



Tras tomarse el café con leche ante el pelotón del carajillo agachó la cabeza en la barra del bar y siguió taciturno un buen rato. Toda la mañana había estado rumiando ideas inconfesables, en el fondo sabía que era un cobarde, no tenía cojones a dejar este mundo sólo, tenía que llevarse a su mujer con él ya que ella tenía que soportarle en cualquier situación, era la insdisoluble ley del matrimonio que él había abrazado y, por ende, ella también abrazaba. Los cardenales que por la mañana había practicado en el cuerpo de su cónyuge se le habían grabado a fuego en las retinas de sus desquiciados ojos. Pagó el café y se despidió por última vez de los parroquianos del bar que se preocupaban de robar un buen as y del nivel de coñac de su mejunjes, nunca se darían cuenta de lo que pasaba por la cabeza de aquel mentecato, ni una pregunta en las largas partidas de chinchón, ni un conato de misericordia cuando se trata de cartas. Muchos años en el mismo bar y encontrándose a la misma hora no daba a nadie derecho de preguntar aquello de "oye, ¿estás bien?".


Enfiló la calle, camino a casa, y el corazón se le salía del pecho porque en el fondo sabía que su ser ya se había posicionado. Sacó las llaves antes de llegar al portal del piso, se le cayeron al ver a dos policías que paseaban tranquilamente charlando sobre vaguedades, pensó que la orden de alejamiento que ostentaba no era más que un trozo de papel mojado, nadie le podría alejar de sus posesiones porque eran suyas, suyas y sólo suyas. Abrió la puerta del rellano y subió por las escaleras, saludó a dos vecinos que discutían sobre los paseos matutinos que no se le daban al perro. Ante la puerta de su casa apretó los puños.






Esta mañana había salido temprano y aún dolían los cardenales, estaban latentes y el espejo los hacía aún más grandes. Esta mañana no había sido como todas las mañanas, no habían discutido hasta el paroxismo, sólo se había llevado dos hostias sin abrir la boca, después, siguió con la rutina. Encerrada en el servicio lloraba desconsoladamente tratando de buscar explicaciones y sentido a su vida, no había segundo que no se arrepintiera de haber ido unos días atrás a la comisaría para poner una denuncia a su marido, esto le había ocasionado más problemas que soluciones, las bofetadas eran más dolorosas y la rabia descontrolada era aún más pavorosa. Se restregaba los ojos y miraba tras las lágrimas la mujer en la que se había convertido, en el fondo podía ser que su marido tuviera razón. No, no la tenía. No tenía porqué seguir buscando explicaciones a los desvaríos de aquel demente. Oyó la puerta de la entrada y echó el pestillo de su tumba.




Hay días en los que da asco pertenecer a la especie.



ATRACCIÓN



Abandono mi posición horizontal porque el calor del sofá se está haciendo demasiado sofocante, si no fuera porque nunca perpetré un crimen, la luz proyectaría mi febril sombra de Raskolnikov sobre  la anodina compañía de la nada. No logro hablar con mis demonios aunque no reniego de ellos en espera de la ansiada anagnórisis final, les envidio. Siempre me sentí identificado por el reverso, las personalidades hondas e inextricables; y he llegado a entender qué es lo necesario.


Lo necesario se quita los tintes de lo maniqueo, lo bueno y lo malo no es una escala válida, es, simplemente, otra escala. 


Contengo la respiración ante las personas que me dan respeto, sé que en el fondo es puro el miedo que siento, antaño lo llamaba educación. Mi imantación queda supeditada a lo sublime y, en el fondo, repudio al que estoy admirando pero la atracción es más que patente. Entro en el terreno de lo confuso, en el fondo me gusta ese grado de hijoputez tan necesario hoy día para ciertas almas errantes, grado que no logro alcanzar porque sé que soy tan simple como un biberón. 


La catarsis me afecta como cuando éramos niños y nos creíamos inmortales, el simple hecho de ver una película de héroes nos convertía en héroes, la lectura de almas profundas y podridas de abyección moral me resuena meses en la quijotera, es el lado que he decidido habitar.


Es extraño ese acercamiento al otro, ese otro que se sabe execrable y permanece inalterable, mostrando toda su exquisita educación ante ti, sabiéndose superior a ti, rebajándose ante ti.


Es, por tanto, indisoluble la doble vía de admiración y repudio que sienten mis entrañas. 


Juguemos a un juego. Escribimos en un papel el nombre de algún personaje de cine, estereotípico, y decidimos poner ese papel en la frente de algún compañero de mesa, sin que él lo vea, ahí radica la gracia. Más tarde, tras tener los papeles bien pegados mediante beoda saliva, damos el turno de palabra a aquél al que le apetezca empezar. 


Todo esto me lleva irremisiblemente al coronel Landa:


- Bien, entonces vivía en la selva y me llevaron a América en barco, en contra de mi voluntad... ¿Soy un negro?
- No.
- ¡Entonces soy King Kong!

EL CAMBIO HORARIO



Sé que puedo parecer repetitivo pero es que me sale. Cada cierto tiempo vuelvo a caer en los ásperos brazos de Tarantino, esto es cíclico.
Anoche, antes de dormir, tras recogerme de cenar y tomar algo con mi novia, me dirigí a mi piso tranquilamente. Encendí la tele unos segundos a sabiendas de que no iba a encontrar nada serio o medianamente decente, me equivoqué como nunca. Los rayos catódicos dibujaron Pulp Fiction ante mi mi asombrada estampa y Jules Winnfield me increpaba al otro lado del espejo televisil:

"El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos.
Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque es el autentico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos.
¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!
Llevo años diciendo esta mierda, y cuando alguien lo oía es que iba a morir. No había pensado mucho en lo que significaba, simplemente creía que era un rollo que le soltaba a algún hijo de puta antes de pegarle un tiro, pero esta mañana vi algo que me ha hecho pensarlo dos veces.
Ahora se me ocurre que tal vez significa que tú eres el hombre malo, y yo soy el hombre recto, y que el señor 9 mm es el pastor que protege mi recto culo en el valle de la oscuridad.
O será tal vez que tú eres el hombre recto, y yo soy el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta.
Me gustaría eso, pero ese rollo no es la verdad.
La verdad es que tú eres el débil y yo soy la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor".
Joder, no me aburro de escuchar esa puta parrafada, es magnífica pero el sueño va haciendo mella en mi aunque sé que podría estar mejor si la puta cadena de televisión no pusiera este tipo de películas a horas intempestivas un sábado precambiohorario. Esto es para llamar al inefable Marcellus Wallace:
"¿Y ahora qué? Voy a decirte lo que pasará. Llamaré a un par de negros empapados en crack. Quiero que disequen a este colega empleando un soplete y un par de alicates. ¿Has apuntado lo que he dicho, maldito capullo? Aún no he acabado contigo. ¡Ni lo sueñes! Practicaremos el medievo con tu culo."

¡TACHÁN! Impresionante pero estoy a mil jodidas millas de estar bien.

Decido apagar el nefasto invento (esta noche ha pasado de ser negatifo a positifo), cierro la puerta con llave, no quiero tener problemas y llamar al señor Lobo ("Estoy a 30 minutos de ahí, llegaré dentro de 10"), me dirigo a mi habitación y cierro la puerta. Me miro en el espejo (¿me hablas a mi?) y todavía resuenan opacas y graves en mi mente aquellas palabras tan bien hiladas: 

 "Que seas una personalidad no significa que tengas personalidad."










P.S.  No puedo olvidarme de Urge Overkill.


CABESTROS CON VISA



Puede que las épocas de crisis agudicen el ingenio a algunos, puede. La acuciante falta de dinero nos hace ser inconsecuentes con nuestras convicciones, llegando a cotas insospechadas; cotas que en situaciones normales ni siquiera rondarían nuestra cabeza.


Últimamente puede verse con cierta asiduidad un método de ganar dinero que ríanse ustedes de la puta de Babilonia, hemos llegado a un punto en el que vender la virginidad se puede pagar y no es precisamente barato. Hay casos en los que mujeres (también hay algún que otro tío) que se han visto sobrepasadas por la época en las que les ha tocado vivir han puesto en venta su imen por pura necesidad, en el fondo del asunto solemos encontrar el ansia por salir adelante, dejar atrás las penurias pasadas tasando aquello que más puede apreciar un humano.


La virginidad siempre ha sido un terreno acotado, el terreno de lo prístino y lo puro, algo que alguien se puede guardar como un preciado tesoro. Quizá sean unos románticos empedernidos los que piensan que con el primer polvete se es menos puro pero en el juego de la virginidad entran muchos factores, uno de ellos, sin lugar a dudas es el consentimiento mutuo.


Cada uno puede conseguir dinero como le dé la real gana pero lo que aún no comprendo es como vagan por la tierra cabestros con Visa dispuestos a desvirgar a una mujer por un puñado de dólares. A éstos, pudiendo irse de putas, les atrae el olor de la sangre joven, una muesca más para su cinturón no estaría mal. Luego de haberse consumado el hecho espero que no farden con los amigotes.
Las cifras que se llegan a pagar por estos actos no son nada despreciables por lo que hablamos de gente con cierto poder económico, gente de dudosa catadura moral, hijos de puta consumados y consumidos por el libidinoso arte del follar para lucirse ante la plebe que les contempla. Se pueden pagar lo que otros consiguen con esfuerzo y relación.


Patéticos.



VENDEMOTOS


Supongo que esta entrada (a las rodillas) puede reflejar uno de vuestros pensamientos cuando veis en un centro comercial, papelería, juguetería, sex shops (espero que no) o sucedáneos a gente que ha vendido hasta a su señor padre.

Había una vez un programa que nació titubeante, ocupando un lugar imperceptible en la temida parrilla televisiva, el monstruo del share vigilaba en lontananza hasta que, poco a poco, aquel programa fue creciendo de tamaño, un tamaño tan descomunal como uno de los huevos de Paul Banyan
El susodicho programa no era bienencarado, todo lo contrario, su tez era cetrina y su poca gracia hacía a la gente reír por no cagar; pero resulta que cruzando el charco en el que estaba metido, topóse con dos estrábicas hormigas que le acompañaron en sus andanzas, dotándole de gracia caduca.
Además de estas simpáticas hormigas, fue reclutando a los más variados engendros televisivos para su propio lucimiento: un extraño científico disléxico, un men in black en paro y a un calvo sin gracia pero mago. Este elenco, esta pléyade, era de órdago pero decidieron hacerse fuertes contratando rutilantes estrellas del firmamento de los euros al contado.

- ¡Guau! ¡Qué famosos somos! ¡Queremos perras!
(Aún retumba el eco de aquellos comentarios en los sets lóbregos de Cuatro).

El programa, listo como él solo, ávido de "pavos" de a 500, decidió que todo debía dar un pequeño gran giro. Si todos sus componentes eran estrellas (con fuerte jerarquía, como no), iconos en los que fijarse, por qué no vender hasta los derechos de una mierda gestada en vete tú a saber que water closed. Todo lo visto se puso a la venta y los pingües beneficios vinieron raudos al programa de marras.

Viendo el éxito alcanzado se propusieron, por qué no, ir más allá de las fronteras que les oprimían vendiendo su formato. 
- ¡Hurra!

Las hormigas, jóvenes y re-verdes, chuparon de la teta hasta desgajarse, que no separarse, para intentar acertar los acordes de las canciones facilonas (otrora impolutas y santas, cantadas sólo por amigos en simpáticas borracheras) de dibujos ochenteros. Escaso arte, demasiada repercusión.
Aún siguen chupando de la teta y gracias a su fama también chupan otras tetas.

Moraleja
No sé si esto se merece una coda porque, quizá, yo haría lo mismo (¡quiero los euros frescos que os sacan vuestros hijos!) pero, digo yo: ¿le llevará tanto éxito al hastío a alguien?

- Vete a dormir ya, hombre, por favor. O a zurrir mierdas con un látigo.



EXÉGESIS JUST FOR MEN



Hace ya mucho tiempo traje a este blog las sensaciones que me produjeron los cambios vistos en ciertos tipos de anuncios en los que la figura del hombre sufre una transformación acorde con la época en la que se circusncriben.


Sigamos pues con otro anuncio que vi el otro día y, cuanto menos, me hizo gracia aunque también me hizo pararme y pensar. Hablo del último anuncio de Just For Men
Ya el anterior anuncio de esta conocida marca tapa-canas-machas me dejó algo frío y descolocado; no sé si lo recuerdan pero fue aquél en el que unas niñas desesperadas por que su padre se comiere una rosca, hacen casi un pacto con el diablo para que el pobre hombre, tras aplicarse un precioso tinte en el pelo, follara sin descanso. Supongo que las muchachas, in hilo tempore, deseaban ser alcahuetas casamenteras pero con el crujir de muelles que les trajo el puto tinte pensaron que mejor dedicarse a otras cosas porque aquello sólo les había llevado a gastarse la paga en un buen tónico antiojeras, las noches nunca fueron a ser silenciosas. Les pasa por metomentodos.


Abandona la conocida marca a los niños y se mete en terreno del soltero follarín (follargas también dicho por las tierra aguileñas). No sé si se han parado siquiera a encender la tele en los tiempos que corren pero si lo ven, disfrútenlo. El soltero de marras habita su casa tan ricamente cuando, de repente, llama a la puerta un bombón cuarentero (no en cuarentena) para pedirle leche (signos sexuales al canto). Éste, ni corto ni perezoso, hace esperar a la muchacha mientras suponemos que va a hacer lo que sea por conseguir tan preciado néctar pues el anuncio nos hace pensar que no la tiene. El alma de cántaro sale por el balcón en un arrebato consumista y haciendo parkour extremo salta encima de un camión para más tarde descolgarse grácilmente por una farola. Tras llegar al super nos damos cuenta de que el motivo de jugarse la vida no es por y para darle toda su leche a la mujer sino que casi se deja los cuernos para comprarse un bote de Just For Men. Tras tintarse el pelo en tiempo récord, la mujer, asómbrense, todavía le espera sin un mal gesto, sólo preguntándose el por qué de tanta tardanza. Es el momento de abrir la puerta y darle a la mujer lo que había venido a buscar... Ésta, en un primer plano, muestra más su conformidad por el aspecto juvenil del hombre que por satisfacer el hecho que la había llevado allí. Menuda pichona.


El resumen del anuncio no llega a la claridad de la imagen pero me hacen gracia ciertas cosas. La marca cosmética ha dado al rol del hombre características que las compañías publicitarias suelen atribuir a la mujer. Ese madurito esperando a que le caiga la rubiaca del cielo para pedirle leche... sólo falta que lo hubieran pergeñado pintándose las uñicas. A la mujer le han otorgado características maculinas (hablando desde una semiótica del anuncio televisivo malo) y es ella la que va y pide, la que va y espera y es ella la que, con gestos quasi-obscenos, no bramará por la leche, por lo menos por la leche que se vende en tetra-brik. Su cara la delata.
Es el hombre en este anuncio el que está preocupado por estar guapo aunque no guapo dentro de una taxonomía clásica sino que su fin último es pillar cacho, sólo hay que ver cómo corre a por el milagroso tinte, es un salido de pro mientras que la mujer, al esperar tanto, muestra a las claras que su intención no es reclutar botellas de leche bajo sus filas, no, su propósito era desencadenar el ansia libidinosa de su procaz vecino.


Los tiempos cambian y yo me alegro pero para hacer un buen anuncio hacen falta buenos publicistas.



AHORA QUE COMENTAN

HIPÓCRITA


Mi niñez está plagada de imágenes veladas así que lo que digo no me pasó sino que lo rememoro y lo redibujo. Al crear esta infancia puedo acordarme de cómo una mañana de domingo, mis padres (yo aún era hijo único y repelentemente gilipollas) me llevaban, como no podía ser de otra manera mientras viviera mi abuelo, a eso de no perder el contacto con la consanguinea estirpe. 
Yo, sin sospechar nunca aquello de que a los amigos los eliges y a los familiares te los tragas, refunfuñaba como todos los domingos y abogaba por quedarme en casa de mi otra abuela, con la que yo tenía ligazones demasiado profundas, mucho más profundas que las que me provocaban los padres de mi padre.


Creo salir de casa llorando hacia el coche, pegando berridos estridentes en la escalera y montando un auténtico espectáculo ya dentro del vehículo. Ante tanta rabia contenida, ataque de huevos lo llama él, mi padre se bajó, dejando la posición de piloto desierta, y abrió la puerta de atrás a la que yo pegaba patadas insistentemente, con fuerza. En la mano blandía su zapato. Zapato que estampó varias veces en mi lastimoso culo mientras le resbalaban lágrimas por las mejillas camino hacia su bigote. 


Quizá quiso enseñarme a respetar también a sus padres pero yo me di cuenta de que aquello le había dolido a él más que a mi culo. Fue la única vez que recuerdo que me pegó mi padre, sólo esa vez, por eso la recuerdo, no me la invento, ni la disfrazo, ni la hago desaparecer de mi selectiva memoria.
Meses más tarde atropellaron a mi abuelo. Murió. Apenas me dolió y, pasando el tiempo, fui consciente de lo que había pasado, aquella persona que me quería llevar a ver a su padre no siguió intentando unir a unas personas amalgamadas por el cabeza de familia con la consiguiente pérdida de interés por mi parte, unida inexorablemente al olvido y casi total desconocimiento de todos aquellos tíos, tías, primos o primas a los que relaciono con la muerte de mi abuelo. 


Nunca fui honesto, fui un zagalico hipócrita.





MÁS HONESTOS TRAGOS DE PEREGRINO Y GINEBRAS

... la camarera ya estaba al tanto de nuestro juego, si se vaciaban los copones venía rauda y nos ponía otras dos ginebrazas apenas sin nosotros abrir la boca...

- No sé si he superado todavía todo lo que me ha pasado. Estoy preocupado.
- Eso es normal, al hombre le duele su ignorancia, tienes un afán por conocer a sabiendas de tus limitaciones. Deja las cosas atrás, superar es heredar y añadir, sírvete de eso.
- Ya pensé hace mucho, desde que leí aquello que me dejaste, que no somos la suma de lo que hemos sido sino de lo que anhelamos ser.
- Puede ser, ahí entra la fatalidad del destino, debemos conocer nuestro deseo, ese ansia de poder va unida a la libertad de decisión. Hemos de aprender a interpretar esos deseos y, de alguna manera, refrenarlos -los hielos sonaron huérfanos en la copa.
No dejas de ser alguien que se deja arrastrar por la masa social de la que emanan las costumbres y los tópicos que fluyen en tu interior. La preocupación es ocuparse por anticipado y la despreocupación exhala pavor, el pavor a decidir por ti mismo en un afán por ser como los demás renunciando a la responsabilidad. El ideal del débil, hacer lo que hace todo el mundo es su preocupación por lo que el despreocupado se suplanta a si mismo.
Me alegra tu preocupación.

MOSTRANDO MIS VERGÜENZAS

Confieso que siempre me ha gustado el cine, me gusta disfrutar de clasicorros y destriparlos con exégesis imposibles, si es en compañía de una buena ginebra y algún estímulo extra mejor que mejor. Pero he de reconocer que en mi afán de querer descubrir a gente como Eisenstein, Hawks, Coppola, Sternberg, Méliès, Peckinpah o Lang descubrí también todo aquello que debería de ver cualquier director para saber realmente lo que es un buen film. Me aficioné rápidamente a los peplums casposos italianos, malos a no poder más pero con los descubrí cómo hacer raccords infames (Hércules contra Sansón debería pasar a los anales (de ano) de la poca vergüenza); fui a la base del cine japonés y comencé a ver esa pasión desaforada que sienten los nipones por los enormes montruos y por el mal cine; las películas de ciencia ficción de serie Z pronto me encandilaron y asaltaron mi sed de sangre, luego saciada con los regalos de Chuck Norris.

Ha llegado un punto en que ya no me compro estas joyas que se encuentran esparcidas y bien esparcidas por los rincones de los estantes más oscuros, me las regalan a sabiendas que las degusto y las disfruto.
Una pequeña muestras del cine éste que regento (no siempre porque ver mucho es contraproducente y atontizador) se puede ver en esta foto.


Más de uno puede estar pensando sibilinamente que por qué poseo esta cantidad de mierda, además en dvd original. Ese pensamiento es lícito pero aquí entra mi faceta fetichista, lo mismo compro 13 Tzameti que Ichi the killer.
Como dije antes, esto sólo es una pequeña muestra, tengo más deuvedeses que me sonrojarían en un inoportuno vistazo a mi videoteca; los títulos más dignos de estar escondidos están más a la vista para mi escarnio público y para despertar en el otro un gusto por el cine de baja estofa. No todo son blockbusters, no todo es cine independiente, no todo el cine que se hace es cine pero en fin, cada uno se verá juzgado en el valle de Josafat y yo me quedaré viendo Godzilla contra Mechagodzilla.

UNA PEQUEÑA RECOMENDACIÓN


Parece que pasadas dos películas en las que pudieron contar con gente con mucho caché en Hollywood, los hermanos Coen han vuelto a rodar un film que, en principio, se diría de menor calado.

Hace muy poco que he visto Un tipo serio y parece que éstos dos están en forma. Nos retratan a un profesor universitario judío de una forma que sólo los directores saben, la mezcla de ironía y tragedia se tocan muy de cerca en la vida del protagonista, una vida estructurada en tres momentos que coinciden con la visita a tres rabinos.

La crueldad del Dios judío no alberga compasión ninguna ante su prole y el sufriente Job se podría quedar a la altura del betún de judea comparado con nuestro protagonista que lo mismo aguanta que lo largue de casa el amante de su mujer que lo mismo tiene que aceptar sobornos universitarios, con funestas consecuencias.

La vida de este pringao tiene que devenir en ácida tragedia, final que los Coen dejan abierto pero demasiado bien atado, la última llamada del film podría desmoronar al mismísimo Job.

CHULOS MUY CHULOS

Lo has visto pasar mil veces por delante de ti y nunca has sabido qué cara poner. Te lo has encontrado en mil sitios manifestado en diferentes formas y has pensado muchísimas veces en mirar para abajo, disimulando todos los sentimientos que te provoca.

Hablamos del chulo prototípico, ese que cuando entra en un bar levanta una ola suspicaz de cuchicheos entre los asiduos, el que no pasa desapercibido y se siente encantado de tener ese porte portentoso que pasea como un gallo distinguido en todos los lugares que tienen el honor de oler su culo.

El chulo no suele disponer de atuendos prototípicos sino que se manifiesta en todas las clases por igual, el hecho de pertenecer a una u otra clase le confiere un grado significativo de chulería, me explico, no es lo mismo un chulo con dinero que uno sin un pavo.
Los he visto con las gafas de sol metidos en una Fnac JUGANDO al Guitar Hero creyéndose rock stars, los he visto cerrando sus antros y dejando pasar a los mismos a las tías que pasasen por su criba, he comido en sitios en los que han faltado modales a gente que se les suponen, me que quedado asombrado al ver pedir un Beefeater solo, sin cubitos, para parecer el más duro...

Algo que me encanta es una forma de enseñar su chulería: la mirada. No es la primera vez que me miran y me perdonan la vida a la vez o he visto los ojitos lascivos que se comen a cualquier cosa que no tenga rabo. Miran. Pero miran con ahínco.
Otras muchas veces los solemos distinguir porque les siguen una caterva de anormales que les alaban y le creen el macho dominante, el macho alfa(lfa), patrón de conducta y espejo en el que mirarse si se quiere llegar a llevar con dignidad una camisa abierta hasta el ombligo para lucir las joyas de oro o para mascar medio puro con un ojo medio cerrado y soltar gracejos guarros a las muchachicas. Y así, millones más.

Pero no hay muchos chulos que den la talla y expresen bien toda su chulería como el lamebolas Jesús de El gran Lebowski.



LOS MAESTROS MUEREN

Es extraño cuando tenemos entre nosotros a uno de los escritores más excelsos y la ceguera nos impide reconocerlo a veces como se merece. Esta sociedad ya no se preocupa de los despojos que han encerrado, en muchas ocasiones, las mejores musas que han tenido el privilegio de alumbrar al artista.

Ese artista que ha luchado en su generación choca de frente con otra generación venidera que haría mal en intentar romper con todo sin basarse en la tradición pues, si quiere inmortalidad, deberá ceder ante una nueva generación que podría acercarlo al olvido; ese olvido que siempre detesta el ego del escritor.

Siempre recordaré a Pedro, al Nini, al Mochuelo o al Moñigo como personajes imberbes que destilaban todo el saber que pergeñaba en ellos su hacedor. Hoy ha muerto un maestro, hoy ha muerto Miguel Delibes.

EL HUEVO, LA GALLINA Y LOS POPEROS

La otra noche estaba viendo El Intermedio y el Gran Wyoming utilizaba a una gallina con la que metaforizó toda una historia de España alternativa amén de hablar sobre la fama que persigue insidiosamente a estas aves (por aquello de "eres más puta que las gallinas").

Tras un breve pero magnífico pase de fotos de palomos ataviados como personajes importantes españoles, ejem, Wyoming empezó a hablar con la gallina y dijo algo que, siendo una tontería, me gustó bastante, fue su forma de desdramatizar un tema espinoso:

(Suponiendo que la gallina pone un huevo)
- Si se cae un huevo, técnicamente es un aborto, si lo bates, es una tortilla francesa.






(Para todos esos poperos que disfrutaron con Mecano mientras yo disfrutaba con Nirvana)



P.S. En memoria de todas las víctimas del "famoso" 11-M, deseando que los muertos no sirvan nunca más para defender políticas o para echarse mierda los unos a los otros.

TEORÍA DE BAR SOBRE LA NOSTALGIA

...tras dos Gin Tonics....

- ¿Sabes? Eres un nostálgico.
- Te acepto el comentario aunque te voy a decir que existen dos tipos de nostálgico. La nostalgia es una forma de de echar de menos y esa forma se manifiesta de diferente manera en el nostálgico. Tenemos aquellos que han creado en torno al concepto una serie de inextricables términos estúpidos que se mueven por el terreno de lo confuso. Es esta subespecie una clase que mira hacia el pasado agarrada a su tarjeta Visa, creyendo que son "vintages" o "retrocarcas" o como coño quieran llamarse. Es la forma en la que manifiestan su nostalgia, cogen del pasado lo que pueden pagar en el presente - vació el copón de Seagrams y se encendió un Chester sin prisas.
Luego tenemos al nostálgico que emana ese candor inconfundible y que echa mano de todo aquello que ha ido guardando desde su saberse nostálgico. Es esta una nostalgia distinta y, creo, en esencia, más pura. Sólo éste último siente la tristeza melancólica que origina su recuerdo, el primer tipo no alberga tristeza, amasa posesiones.
- Pasamos de creernos "vintages" a formar parte del lumpen.
- Mira, unos los somos dignamente, otros se lo creen.

PERRITOS QUE MATAN

Oigo, veo y leo que los americanos se están planteando cambiar la forma de una de sus comidas (tiene huevos equiparar un buen cocido con esto) mal llamadas míticas: los perritos calientes.
Sintiéndolo mucho no logro entender nada de esta noticia pues resulta que los susodichos han conseguido alguna que otra muerte en su haber, muertes adolescentes. Es entonces cuando me pongo a pensar fríamente lo absurdo del asunto y no llego a imaginarme a una persona que llegue a morir por la forma alargada de un perrito, ¿es que no han desarrollado la capacidad innata de la masticación?, ¿les puede la gula y se meten todo el hot dog en la boca emulando los movimientos de boca de Aria Giovanni llevándolos inexorablemente a un túnel de luz con olor a mostaza?


(Observen al Hot Dog efectuando la danza macabra con la que quiere dar matarile)



Es cuanto menos extraña esta sociedad americana de la doble moralidad en la que lo mismo te fríen los sesos, se escandalizan con un poco de erotismo o te permiten que salgas al bar del corner con tu pistola bien enfundada. A partir de ahora habrá que advertir a todos aquellos que hagan un viajecito Connecticut, se me ocurre, que se mantengan alejados de una de las máquinas de guerra más sofisticadas y diabólicas que ha tenido el placer de crear la mente humana:


(Terrorífica imagen)


Pero no sé de que me escandalizo cuando observo con estupor !cómo le entregan a mi odiada Sandra Bullock en menos de 24 horas un Razzie y un Oscar por el mismo papel¡ Ha sido la mejor cuando la noche de antes fue la peor pero yo seguiré pensando en lo más hondo de mi ser que siempre será mala, muy mala actriz.


(Esto es lo que se merece Sandra y quizá yo también)

PRESA DE LA PRENSA

He dejado pasar un poco el revuelo mediático que se ha creado en torno a la figura de Willy Toledo y en torno a sus comentarios sobre los disidentes cubanos.
Quizá sea honesto consigo mismo, echándole dos huevos y haciendo esas declaraciones a sabiendas que la jauría se le amontonaría, pero el fondo de su discurso apesta. No puede defender los derechos de los disidentes saharauis y echar mierda sobre los que no le comen el culo a Fidel.


CUANDO FUIMOS LOS MEJORES

En los años ochenta va a haber cada quince minutos un nuevo futuro.
Andy Warhol



Parece que fue ayer cuando todavía nos miraban a la cara y se reían de nosotros.
Tenían todo lo que se podía desear en estos tiempos que retroceden, eran realmente famosos, muy dichosos, y todos los días se les exigía un poco más que el anterior y así ser la comidilla del pueblo y aquí pan y después, Gloria (ejem).

No hicieron todo lo que se esperaba de ellos y por eso fueron relegados, apuntaron alto sin saber que para mantenerse arriba has de colmar expectativas que, de base, ya nacieron recelosas.
Cuando fueron los mejores se sintieron untados y respaldados por aquellos que hablaban de ellos pero sus castillos de naipes no eran castillos sino cartas con olor a caduco. Así que entendieron pronto que si desaparecían del candelero seguían existiendo pero sin ser relevantes porque la tiranía de la información les hizo famosos prometiéndoles portadas a cambio de miedo... hasta que la debacle vino ella solica.

Aquellos castillos de naipes se caen si no hay base que los sustenten y entendieron que la fama es efímera. ¿Qué fue de nuestra querida gripe A? ¿Cuando fue la última vez que vimos una vaquica loca? ¿Fue la gripe aviar una tapadera? ¿Podré ir a un Mc´Donalds sin que se me frían los sesos?
Qué preguntas... qué recuerdos.

Fueron pandemias periodísticas abocadas al olvido y a la extinción de mentirijillas por ir desapareciendo tan rápido como llegaron, no coparon las expectativas de muerte y destrucción que les precedían.

Me llegan vagos recuerdos de algo que... pasó en Haití, pero... ¿no hay familias por España que lo único que ven es agua y barro donde antes solía haber muebles?, y no te... ¡Bah!

Tranquilos, esto fue flor de un día, la información no entiende de jerarquías, fagocita la noticia y avasalla con ella, ¿sobredimensionada? Nos infunden miedo y causan pena para remover las conciencias en un corto periodo de tiempo, esperan a que se genere la noticia que asole a las demás y así arrastrarlas de las portadas a las necrológicas.
En breve no existirá Chile, efímero como su terremoto, porque en Puerto Príncipe juegan a la Play cuando los afectados por el temporal sueñan con descansar en sofás que no chorreen.

SINESTESIA


Caminan mis ojos por la mañana, temprano, hacia el váter atentando contra contra el sueño que sufren mis orejas aún rojas de vergüenza y ávidas de un poco más de manta.
El espejo muestra otro día menos, mi piel chilla, ahora cetrina bajo la tenue luz de la bombilla medio muerta, contra la soledad de la imagen que ve las horas reflejadas.

No me levantaré más, he llegado al absurdo, al vértigo del ¿qué más da?, se puede pisar el suelo con estas manos mojadas en la inacción que todos los días me permito, mi tiempo y mi circunstancia pasan sobre mi cabeza alopécica dejando un peso cada vez más hosco y oscuro en lo profundo de estos ojos que iban al váter sintiendo la pesada carga de saberse un estorbo para con mi lenguaje.

Es verdad que la soledad se hace soportable cuando más solo se está y que la compañía se me hace insoportable en medio de la multitud, prefiero una soledad que ruja en la cara y eche su vaho en mi nuca mientras huelo la liviandad que me soporta mucho antes que una masa informe y vacua que habla mucho y comunica poco en la que mi nariz se da de bruces con otras narices, en la que mis ojos rehuyen contactos y donde tengo la impresión monocroma de ser parte sin ser juez.
Comerse desapercibido para regurgitar soledad sabiendo que la indiferencia me ayuda a correr con los oídos conversaciones en las que realmente tengo poco que inhalar.

Alegre de descansar en susurros abandono la mañana para penetrar en otra tarde menos de lámparas que apuntan al techo y acordes que perlan mis espalda harta.
He renegado de mí pero me doy cuenta de que esto soy yo, me estoy siendo y ahora comprendo que mis antiguas consignas eran falsas, falsas para mi, falsas contra mi. Prometí muchas veces, faltándome virtud ascética y sobrándome pecado y dolor, intentar cambiar.

Qué falso he sido conmigo y ahora saboreo mi asco.

No puedo cambiar porque el tiempo ha hecho que mis ojos oigan y mis oídos sufran, las lágrimas no son tan dolorosas en el devenir.

- ¿Contento?
- No. Estoy siéndome.