¿De qué tengo miedo? ¿No quedamos en que somos disipación?
Tengo miedo a la disipación y no tengo miedo a la famosa Prima ésa que subyuga, esa prima peligrosa que es peor que Damocles y su espada, una prima que la llaman de riesgo cuando debieran no llamarla. Esta Europa no la conozco, esta Europa que se ha tornado (poco a poco y sin pausa) en un infierno gris y despersonalizado, un paraíso de la técnica, un paraíso para la nada, una laguna estigia en la que flota una barca con un banquero; ya no puedo viajar y morir en paz porque ahora me piden tres óbolos y yo, no sólo no tengo dos sino que debo seis. En la orilla veo lo lejos que queda Siberia, aquel infierno emancipatorio, esclarecedor, un ergástulo personal alejado de la historia con mayúsculas. El descanso es menos descanso en el Aqueronte.
Y ahora oteamos y ya observamos a aquellos que quieren salvarnos mediante la orden y el fanatismo, alejándose de toda característica de humanidad, de cercanía, de leña crepitando en la hoguera; alejándose del amor y alejándose de lo diario.
Y ha historia, dicen, que manifiesta su esencia a quien antes ha excluido, a quien ha visto el infierno en la mediocridad de la normalidad, en el término medio. En la vida. En la muerte.
Qué tiempos nos esperan. Es hora de ir volviendo.










5 comentarios:
Virgen Santaaaa!!!!. Mi Sensei ataca de nuevo. !Qué te he echado de menos!
Un gran abrazo desde La Isla Misteriosa.
Bonita a la par que inquietante la imagen del banquero Caronte y la deuda de óbolos. Siempre es un gustazo recibirlo de nuevo en casa, caballero.
!!soberbio! !no podías estar más acertado. Y evidentemente, te echábamos de menos. Te lo he dado un buen meneo en redes. Un abrazo
Gracias por compartir tu opinion!!! excelente aporte, un abrazo!!!
Isla: Me ruborizas.
Patricia: Un honor tenerte aquí de nuevo.
Froilán: Mil gracias, amigo.
Contratación: ¿?
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